Este relato busca compartir una experiencia desde la cruda y subjetiva voz de la primera persona, para así compartir sin filtros como si estuviéramos sentados en una ronda de mates, en una mesa de café o en el mismísimo patio del CFP.
Este martes 25 era la fecha de arranque de uno de los tres cursos basados en Software Libre, en concreto el de procesador de textos básico en entorno linux y mucho mas en concreto era también mi primer día como docente del CFP 24.
El martes arranco bien temprano, llegue al cole, firme la planilla de presente de los profes, y compartí unos mates despabiladores junto a otros compañeros del CFP. Al salir al patio me encontré con un grupo bien variado de personas que charlaban y se iban conociendo mientras esperaban con ganas la hora de arranque para comenzar a aprender que era eso de GNU/Linux ;-).
Para mi grata sorpresa varios tenían alguna idea del tema que nos convocaba y uno de ellos había ido a las conferencias que realizamos junto al INADI ayer ! El curso esta orientado a personas que conocen de poco a cero de uso de pc, algunos de mis alumnos recién ayer se encontraron con un teclado y un mouse. Ayer muchos dieron sus primeros pasos desde conocer el botón de power hasta poder hacer una carpeta y generar un archivo de texto dentro de la misma, escucharon un poco sobre que era esto del software libre y ya varios pidieron tener cd’s para instalarlo en sus casas.
Un detalle interesante es que dos de ellos participan de espacios políticos como ser La Alameda y Gráfica Patricios y vienen al curso para aprender a usar una herramienta que luego quieren compartir con sus compañeros, una de estas dos personas dijo algo que fue muy lindo, que ella siempre tuvo mala relación con las computadoras y que como había escuchado un poco sobre los valores sociopolíticos del software libre se animaba, que le estaba gustando la experiencia porque estaba aprendiendo a usar una herramienta comunitaria, que la otra no la quería aprender. No se ustedes, yo me re emocione al escuchar esta declaración! en clase somos un grupo bien bien variado, las edades van desde los 20 hasta los 60, con motivadores o disparadores variados también, desde las ganas de conocer una herramienta nueva a la necesidad de no depender de los nietos para mandar un mail pasando por ganas de llevar a sus movimientos una nueva herramienta.
Realmente muy muy lindo. No niego que me ha costado un poco, y que seguro me costará más llegar al punto de equilibrio, como tampoco niego que ya veo con alegría el momento en que todos ellos van a lograr dominar a la maquina y terminar de convencerse de que si pueden, de que no están fuera de juego.
Nota: Este artículo expresa la opinión de un socio de SOLAR y no es de carácter institucional.
