Discurso de ministro de la Corte de Justicia de Formosa

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PALABRAS DE APERTURA A LAS JORNADAS SOBRE SOFTWARE LIBRE
Dias 20, 21 y 22 de Noviembre de 2003 - Formosa, Argentina

La administración pública nacional y provincial, emplea habitualmente software por el cual debe erogar importantes sumas de dinero.

Pero ese no es el principal inconveniente, la cuestión central no pasa por la mera incidencia económica del software, sino por los siguientes hechos fundamentales:
son programas cerrados, producidos por quien los comercializa, con prohibiciones de acceso al programa fuente como al código fuente y que constituyen el sistema operativo de la computadora. Esta situación trae aparejado la imposibilidad de control por parte del Estado sobre la
información propia que disponga bajo soporte digital.

Como se indica en los fundamentos del proyecto de ley sobre Software Libre, "existen suficientes evidencias que programas operativos de amplia difusión mundial, que durante muchos años se mantuvieron cerrados, una vez liberados o expuestos al conocimiento público, evidenciaron la existencia de las denominadas "puertas traseras", recursos que permiten re-dirigir toda la información contenida en una computadora, hacia otras computadoras, en forma subrepticia y sin que el usuario, que sólo posee una "licencia de uso", pueda advertirlo".

Otro tanto sucede con los "formatos" que constituyen lenguajes empleados para codificar los datos que se pretenden mantener en soporte digital.
En caso de que el Estado no pueda disponer de los parámetros con los cuales han sido desarrollados dichos formatos, queda obligado a depender de una aplicación cerrada, para acceder a sus propios datos.
A su vez como estos formatos cerrados son cambiados periódicamente por sus fabricantes, se genera una dependencia tecnológica interminable, obligando al Estado a actualizar permanentemente las versiones del software que utiliza, baio el riesgo de quedar anclado en el tiempo o incomunicado en el universo informático.
Si la expansión del sistema informático en todo el mundo ha provocado una verdadera revolución en las comunicaciones, en la transmisión y almacenamiento de datos y en los modos de trabajar, ya es hora que los países periféricos, lejos de permanecer encandilados y estticos por las maravillas del sistema, comiencen a cortar el cordón de la dependencia tecnológica, asumiendo sistemas que le permitan mantenerse en el universo informático, sin tener que depender del proveedor de turno, cuyo objetivo final, cual es el económico, no siempre guarda relación con los servicios que el Estado, como comunidad institucionalmente organizada está obligado a prestar.

El camino para recuperar el control de funcionamiento de las
computadoras en uso en el Estado, es mediante la utilización en cada nivel de productos, de sistemas operativos, formatos y aplicaciones que puedan ser libremente utilizados por el usuario y libremente
modificados cuando las necesidades del sistema así lo requieran, lo cual implica un grado de publicidad en el sistema, que hoy no ofrecen los sistemas cerrados.

De eso hablamos cuando hablamos del Software Libre, y en esa línea conceptual, el Superior Tribunal de Justicia, a menos de 10 años de comenzar tímidamente la informatización del Poder Judicial, (con aportes invalorables de magistrados, funcionarios y empleados, que pusieron
sus propias máquinas a disposición del Estado) ha adoptado la decisión política de comenzar el proceso que nos permita implementar los programas que mejor se adapten a nuestra realidad, asumiendo con libertad la búsqueda de soluciones que se ajusten a la medida de nuestras necesidades. Obviamente que la libertad implica riesgos, y hasta a veces genera miedos como describía Erich From, porque quien es libre de decidir puede equivocarse, pero preferimos el riesgo y el temor a equivocarnos, si ese el precio de saber cual es nuestro objetivo final y asumir que marchamos por el camino que elegimos. Con todos sus tropiezos, hoy podemos tímidamente a comenzar a ver los frutos de la decisión adoptada y del trabajo encomiable de la Dirección de Sistemas para implementarla. Queda por cierto mucho por hacer y en éste intercambio rico de experiencias que pretendemos se desarrolle en éstas Jornadas, sin duda que obtendremos los elementos necesarios para seguir avanzando. Existen procesos que pueden obviarse, existen problemas que quizás nunca querremos abordar, pero éste cambio de mentalidad en el universo informático es uno de aquellos procesos que no podrá detenerse, aquí el avance es irreversible y mas tarde o mas temprano deberemos adecuarnos al mismo. O asumimos el desafío o los cambios nos pasarán por encima.

Dr. Ariel Gustavo Coll

Ministro del Superior Tribunal de Justicia

Poder Judicial de la Provincia de Formosa

ARGENTINA