Discurso de Roberto Di Cosmo en La Plata

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Software Libre.

Discurso de Roberto Di Cosmo

Versión Taquigráfica del Discurso de Roberto Di Cosmo durante la conferencia "Software libre en la Administración pública" del 14 de octubre de 2005 en la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.

Muchas gracias por la invitación a este hermoso recinto y les pido disculpas por mi mal español, estando casado con una argentina, pero no se olviden que soy un italiano que vive en Francia.

No voy a hablar de lo que ya mencionó Jon sino que voy a aprovechar en esta ocasión, en este recinto de la Legislatura, para hablar del punto de vista de lo que un Estado debe tener cuando se habla de tecnología, es decir, lo que el Estado debe tener cuando se habla de software.

Este punto de vista no es necesariamente el punto de vista de una compañía privada que simplemente compra software. Lo que está pasando en este momento, de hecho, en Europa pero también en todo el mundo es que todos los políticos están muy excitados con lo que se llama la administración electrónica.

Un fenómeno muy interesante que pasa es que ustedes pueden poner un concepto muy viejo, como administración, como voto, como justicia, que tuvieron ese nombre desde su nacimiento y que, en realidad, son muy aburridos porque los conocemos bastante bien, le agrega esa partícula nueva que es e- -la e con un guión- y de golpe se transforman en cosas que atraen millones de periodistas, millones de políticos y de personas interesadas a los eventos que hablan de e-administración.

Este es un problema que pude observar en varias ocasiones y es la introducción de esa partícula nueva que es el “e guión”, tiene un efecto negativo en la capacidad deductiva de la persona que participa en esos eventos. En general, aceptan en esta nueva tecnología, barbaridades que nunca aceptarían si se acordaran de sacar la e-.

Entonces, voy a tratar de hablar un poco de eso más adelante, hablando del voto electrónico, el e-voto.

Pero antes de llegar ahí les quiero hablar de la situación de la administración en el Estado. Y permítanme no hablar más de la “e-“, ahora vamos a hablar de administración en el Estado, simplemente.

Cuando quieren que los ciudadanos tengan acceso a la información, muchas personas de buena voluntad me quieren permitir declarar mis rentas de manera eficaz, pero ya es tan doloroso pagar los impuestos que no tendría que ser doloroso o complicado hacer la declaración. Tendría que poder hacerla desde mi casa, cómodamente, a través de un sitio en internet. Tendría que ser fácil obtener un certificado sin necesidad de ir a una ventanilla; tendría que ser fácil participar de una discusión y obviamente hay muchas empresas comerciales que les dicen “no se preocupen, es muy fácil de hacer, es suficiente comprar muchas computadoras, poner muchas redes, comprar mucho software -si es posible, el nuestro- y van a ver que todo funciona maravillosamente bien”.

De esa manera les quieren vender muchas computadoras y mucho software también.

Pero preguntémonos, somos el Estado, cómo tenemos que manejar el tema de comprar ese software. ¿El Estado es una empresa como las otras, pero un poco más grande?

Voy a comparar el software que compran las otras empresas sólo diciendo “yo soy más grande, voy a pedir que me hagan un descuento más grande”, ¿es justo eso la diferencia entre el Estado y las empresas? Yo no diría eso.

Hay algunos aspectos fundamentales que distinguen el papel de un Estado del papel de una empresa. La relación entre ciudadano y el Estado no es la misma que la relación entre el cliente y la empresa o proveedor.

Entonces, le voy a dar justo algunas exigencias específicas de la administración que ustedes no encuentran en las grandes empresas.

La administración tiene la obligación moral de almacenar datos a muy largo plazo. Por ejemplo, en Francia donde yo vivo ahora, hay una ley muy precisa que dice que los archivos del Estado no se pueden destruir; es imposible destruir la información pública. Hay que mantenerla a plazo indeterminado; eso es fundamental para los franceses porque el deporte fundamental de los franceses es el estudio de la genealogía; entonces hay que mantener la base de datos de estado civil de todos los ciudadanos franceses por siglos y siglos.

No es el caso de las empresas. Muchas empresas no viven más de cinco años; algunas no viven más de veinte; ninguna que yo conozca vivió 400 años que es el árbol de edad de mantenimiento de los franceses hoy.

Otra característica particular es la seguridad: la información que se maneja en el Estado tiene una exigencia de seguridad que las empresas no necesariamente precisan.

Hace unos años en Francia pasó que algunas empresas privadas que no tenían particularmente cuidado con la manera de manejar los datos de sus clientes, cometían pequeños errores en la programación de los sitios web y dejaban centenares de millares de números de tarjetas de crédito libremente accesibles en la web, por unas 48 horas, durante el fin de semana -una de esas empresas es una florería que vende por internet, cerca de mi casa- y que decían que no era grave y que lo corregirían: 100 mil números de tarjetas de crédito se fueron así con todo, nombres, apellidos, direcciones, todo lo necesario para usarlas.

Eso dentro de todo no es tan grave; nada más que plata. Pero, ¿qué pasaría si hubiera 60 millones de informaciones personales de salud o de justicia conectados con ustedes, todo el archivo del Ministerio del Interior francés, todo el archivo del Ministerio de Salud francés, de golpe, por un pequeño error, disponible por todo el internet? Eso es un poquito más grave, ¿verdad?

Entonces, las exigencias de seguridad son un poco diferentes a las de una empresa.

Finalmente, hay una obligación del Estado que las empresas no tienen con sus clientes y es una obligación de transparencia.

Soy ciudadano, participo, pago mis impuestos, es Estado me debe un servicio, me debe transparencia acerca de la manera de la cual no sólo mi dinero está siendo utilizado sino también mi información, que yo no le di libremente, porque el Estado la tomó con su poder y estoy obligado a dar la información de salud y jurídica mía; la tiene el Estado sin que yo le dé autorización y tiene la obligación de decirme cómo maneja esa información.

Una empresa no tiene esa obligación y, si me pide información confidencial que no quiero darle, no se la doy. El Estado no puede hacer eso.

Entonces, esa es una obligación típica del Estado, pero además tiene la obligación de imparcialidad, que significa que tiene que respetar la diferencia de cada ciudadano y tratar de manera equitativa a cada uno de ellos.

Si agregan ahora el “e-“ en el mundo virtual electrónico, ese ecumenismo del Estado, es decir, la obligación de atender a todos de la misma manera, se declina de manera tecnológica. Entonces, hay una obligación del Estado de respetar el ecumenismo tecnológico: la obligación de no rechazar a ningún ciudadano, en particular en el criterio de tecnología. La obligación de no rechazar ninguna declaración de renta, si está hecha como un navegador web diferente al que usaron los ingenieros del Ministerio de Finanzas; la obligación de permitir a todo el mundo usar esos servicios, sin tener elección tecnológica que no tiene nada que ver con eso.

Les contaré una pequeña anécdota para que vean que también en países del primer mundo pasan horrores.

Soy un italiano muy fiel a mi país y por casi diez años seguí manejando un auto Fiat, aun cuando me mudé a Francia. Estaba muy contento con mi auto, era muy fiel, pero pasaron unos años y el auto empezó a andar mal, muy mal, lo llevé a reparar y no se podía hacer nada más que tirarlo y comprar un auto nuevo.

En este mundo si ustedes tienen el motor encendido en una autopista están haciendo crecer el Producto Bruto Interno y, si lo apagan, reducen el crecimiento del país. Yo tenía que contribuir cambiando mi auto.

Entonces, dije: soy un profesor de computación, soy una persona maníaca de la nueva tecnología, voy a mirar los precios de los autos por internet. Soy fiel a mi proveedor, que es Fiat, voy al sitio de Fiat - e-fiat- para elegir el modelo que me interesaba, cliqueo y encuentro el precio, lo que me pareció interesante y la primera cosa que veo que me molesta un poco es que, agrandando el tamaño de la página web, el precio no se agranda, quizás no quieran que se vea que sale caro, pero sobre todo es un texto en una imagen que está mal hecho, porque alguien que no ve bien no puede leerlo, aunque alguien así no compraría un auto.

Luego cliqueé el botón que dice “opciones”, porque ese era el precio final al consumidor de un auto base y yo quería saber cuánto saldría uno con estéreo y vidrios ahumados. Aprieto el botón y, en lugar de tener las opciones de configuración del auto, encuentro una frase muy grande que dice: “lamentablemente el sistema de exploración que usted utiliza no soporta la tecnología Active X necesaria para hacer correr el sistema de configuración del auto. Para eso necesita tener un sistema Windows 95 -ese mensaje apareció en el año 2002- con internet explorer 3 o superior”. Entonces, ¿para saber cuánto sale mi auto con vidrios ahumados y autoestéreo, debo tirar mi computadora, ir al supermercado, comprar una con Windows 95, instalarlo, llenarme de virus y conectarme a internet, sólo para poder ver cuánto sale? No, compré un Renault.

Pero el problema es que si el Estado se permite eso, si no me dejan declarar mis impuestos o mi renta correctamente acá, en la Argentina, no puedo decir “bueno, la voy a declarar en el Uruguay y pago los impuestos ahí”, me encantaría porque, si entendí bien, se paga un poco menos de impuestos ahí que acá, pero no se puede y en cuanto a mí también, en lugar de en Francia, voy a declarar en Luxemburgo que es un paraíso fiscal y pago la mitad. Pero no se puede hacer eso y, entonces, el Estado tiene la obligación de atender a todos sus ciudadanos, las empresas no. Fiat no atendió al cliente y perdió un cliente. Es su problema. Entonces, descubrimos que el Estado es algo particular.

Para garantizar almacenamiento a largo plazo, seguridad, obligación y transparencia, ¿se puede usar software propietario, sí o no? Esta es una pregunta para hacerse.

Si se usa software propietario, atención, en esto yo comprometo mi credibilidad académica en las tres cosas que les voy a decir ahora, no hago marketing.

A mi mejor conocimiento como científico en computación hoy en día, es mi profundo convencimiento y así se los digo, estoy dispuesto a que me contradigan pero con argumento científico y no con bla, bla comercial, estoy profundamente convencido que no se puede garantizar el almacenamiento a largo plazo de la información, como necesita el Estado, sin usar estándares abiertos. Si ustedes utilizan estándares propietarios cerrados, no tienen garantía de poder releer esa información dentro de dos años, ni hablemos de cuatrocientos.

Si no están convencidos, vayan a ver las cosas que ya pasaron hoy. En Inglaterra, en el período de la gran explosión de la manía de la nueva tecnología, el Estado inglés pagó fortunas para realizar un videodisco de ese tamaño donde almacenar una enorme cantidad de información, de videotecas y todo eso, crearon ese maravilloso videodisco, que era la tecnología del futuro, pequeño problema porque ese videodisco utilizaba un lector obviamente propietario, la empresa que lo hizo se fundió, no hay más lectores que funcionen, nadie sabe más cómo leer el videodisco. Y eso no pasó hace miles de años, pasó hace unos “añitos”.

Mucha información en Italia terminó escrita usando un procesador de textos llamado “Word Start” en los años 80. Mucho de los que veo acá ni sabe qué es “Word Start”, no existe más y no se sabe leer esa información.

La sola garantía de leer información a largo plazo es que el formato de datos sea abierto y documentado y también es necesario tener un programa de referencia que implementa la lectura, la escritura de ese formato de datos y ese programa tiene que ser accesible y en software libre.

Justo la especificación con la complejidad de las cosas de hoy y con las cosas raras que hacen los programas, que no respetan las especificaciones, no alcanza más.

Seguridad. ¿Es posible tener seguridad sin un acceso ilimitado, incondicional al código fuente de todos los componentes de un sistema de información? No es posible hacer eso.

Si alguien les quiere vender un sistema seguro y no le quiere mostrar el código de ese sistema, no le crean. Ya sé que hay muy buenos vendedores, hay vendedores que logran vender heladeras a los esquimales. Pero, bueno, no se dejen vender heladeras cuando estamos en el Polo Norte. Eso no es posible.

La última cosa es la accesibilidad para todo; es obligación de ecumenismo tecnológico, ¿pueden usted garantizarlo usando software propietario? Siendo un Estado, no. No tiene libertad de garantizar eso porque si el mismo software propietario pretende ser compatible con el estándar abierto, no hay garantía que lo respete verdaderamente y si resulta que no lo respeta, ¿cómo hago yo para obligar al vendedor a ponerse en conformidad? ¿Cómo hago yo si el vendedor se funde para modificar ese software? Y, sobre todo, ¿cómo hago yo para difundir un lector compatible con mis formatos a todos los ciudadanos sin tener que pagar por cada copia?

Hay miles de otras razones por las cuales no se puede usar formato propietario, no se puede utilizar protocolo cerrado, no se puede usar software propietario en el Estado. Pero me limito a estas tres precisas razones porque en ellas estoy razonablemente confiando en que ninguna persona competente me va a poder contradecir. Pero estoy dispuesto a debatir, soy un científico, no soy un político. Puedo cambiar de opinión si me dan buenas razones. No creo que lo vayan a lograr.

Volviendo a la política, ¿puede el Estado dejar decidir al libre mercado, a cada uno de los pequeños usuarios si va a utilizar software libre o no, si va a utilizar formato abierto o no, si va a utilizar protocolos abiertos o no?

Esto sería como decir que uno deja libre a cada juez en cada lugar, en su despacho, para aplicar la justicia o no, en función de la cara del que se presente. No se puede hacer eso. El Estado debe garantizar un tratamiento equitativo a todos los ciudadanos y la única manera de hacer eso es dictar normas precisas, que se llaman leyes.

Esta es una de las razones por la cual hace falta fijar pautas para el funcionamiento del Estado cuando se agrega el “e-“, cuando se pasa al mundo informático y no hay nada novedoso en todo eso. Nosotros estamos acostumbrados a ver cómo el Estado fija normas de cómo se deben construir las casas, la emisiones aceptables de los teléfonos celulares, normas que dicen, por ejemplo, que no se pueden construir edificios que contengan amianto ahora porque sabemos que eso trae cáncer.

Les puedo contar que estaba en Europa cuando salió la cuestión del amianto. Estuve muy involucrado en eso porque en mi universidad, en los años 70, cuando ya se sabía del problema del amianto, en función a la potencia comercial de empresas como Eternit, garantizaba que nadie hiciera nada en el Estado. Sólo se alcanzaban a hacer lindos eventos de discusión acerca de cuál podría ser el interés de cambiar el amianto por otra cosa, se invitaban a científicos a hacer lindos viajes por algún lado, pero no se hacía nada.

Ahora mi universidad está cortada en miles de pedacitos por toda París mientras estamos sacando el amianto pedazo por pedazo.

En esa época, la empresa Eternit en los años 70 le decía a todo el mundo “no hagan leyes contra el amianto, no hace falta, dejen ejercer el libre mercado, quien quiera que no se le incendie la casa y tomar el riesgo de morirse de cáncer veinte años después es libre de hacerlo y quien quiera no tener el riesgo de cáncer porque estaba el amianto y tomar el riesgo de morirse por un incendio ahora tiene que ser libre y hacer lo que cada uno quiera”.

Hacía falta hacer leyes, las pusimos, pero hay que sacar el amianto de la administración electrónica, el e-amianto es el software propietario, el e-amianto son los protocolos cerrados, son los formatos de los propietarios de datos. Hay que sacarlo de la administración electrónica para que todo eso funcione y no es difícil.

Yo ya vi que en este mismo recinto, acá, se ha propuesto una ley muy razonable que pide que en la administración pública se usen sólo formatos abiertos, que se comunique con la opinión pública sólo con formatos abiertos. Formato abierto significa que empresas como Microsoft son perfectamente libres de adaptar su producto para que sea compatible. Nosotros no somos racistas, el cliente va a usar lo que quiere. Nosotros queremos que haya libertad para el usuario de leer la información pública sin restricciones.

Es una cosa sumamente importante para hacer en una primera etapa, no cuesta nada, pero sí le pedimos al usuario leer documentos en formatos abiertos y también tenemos software libre para toda la plataforma que corre en Linux y en Windows capaces de leer esa información.

Ustedes pueden utilizar Open Office en lugar del Office Propietario y todo el mundo tendría acceso a esa información sin dificultad y sin costo adicional. No es difícil, no cuesta nada y es una buena cosa.

La etapa sucesiva de imponer la utilización de imponer software libre en todos lados, es más difícil porque migrar de software propietario a software libre, puede necesitar inversiones en capacitación o para adaptar o modificar o cambiar software que ya existe.

En ese sentido, propongo una cosa muy sencilla: no impongan nunca a un Estado cambiar de software propietario a software libre ya. Ni siquiera con tres años de plazo para adaptarse. Hagan una cosa mucho más simple, díganle que no tienen ninguna obligación de cambiar el sistema, aparte de usar formatos abiertos. Mientras tanto, no invierten en software, no gastan más plata, y no tienen ninguna obligación de cambiar el sistema.

Pero cuando van a decidir cambiar de sistema, porque cambian de Windows 2000 a XP, están por invertir plata, entonces, tienen plata. Y en el momento que tienen recursos, les digo que los usen cuando hacen la transición, y esto significa gastos de formación de personal, capacitación, adaptación, verificar si todo funciona como antes. En lugar de hacer una nueva versión de un software propietario, en ese momento obliguen a hacer una transición a software libre. Creo que nadie se va a oponer a algo así. Por el contrario, las administraciones van a aceptar algo así; no se las obliga a hacer nada por unos años, salvo cuando van a estar obligadas a cambiar diciéndoles que tienen que cambiar en esa dirección.

Ahora me limito a darles algunos datos de cómo cambian las cosas ahora en Europa.

En Europa estamos, en forma paulatina, yendo a la utilización masiva formatos abiertos, a la utilización masiva de software libre en la administración, pero para nosotros es más difícil que para ustedes porque como en Europa la infraestructura de tecnología existe desde hace un tiempo extremadamente largo, hay un enorme plato de spaghetti de software interconectado y lleva tiempo pasarlo a una versión nueva.

Por ejemplo, en la ciudad de Munich, la gente que es muy alemana tomó el compromiso en el cual se metían cuando decidieron pasar masivamente de software propietario a software libre, y se dieron 10 años para hacerlo. La transición tiene que concluir en 2009. Está hecho de un modo bien alemán, es decir, hay seis líneas de productos diferentes, seis tipos de puestos de trabajos diferentes, por ejemplo, el puesto de la secretaria que sólo tiene un office y un navegador, ya lo cambiaron porque no les cuesta nada y pusieron un open office o firefox.

Pero en los puestos donde hay aplicación especializada para el Estado y que fueron desarrolladas hace más de veinte años -nadie sabe cómo fueron escritas y que hay que adaptarlas-, esto tarda tiempo y está en el vagoncito de cola del tren que va a terminar en el 2009.

Ahora voy a tomar unos segundos para hablar de cosas más fundamentales, porque voy a dar argumentos genéricos que valen para cualquier Estado.

Me gustaría hablar acerca de los estados clasificados en emergentes o del Tercer Mundo, que me parece una mala palabra. Segundo mundo no sé quién es, primer mundo me parece que soy yo, y ustedes creo que son el tercer Mundo. Digamos que ustedes son el segundo mundo y está bien.

¿Qué significa la oportunidad de introducir nueva tecnología? Que es una oportunidad increíble y única en la historia, con una tecnología extremadamente valiosa que permite hacer ganancias gigantescas, como la nueva tecnología, el software, y donde por una vez, no hacen faltan inversiones masivas para entrar en el mercado.

Algunos de los contribuyentes de los proyectos de software libre son chicos de doce años que trabajan con PC viejísimas al fondo de África, cuando tienen electricidad y se pueden conectar a Internet. ¿Pueden imaginar barreras de entrada más bajas que esa?

Solamente necesitan el tiempo y la inteligencia para estudiar el código abierto que retiran de la red. En la inteligencia de un chico de doce años no hay límites y se pueden hacer cosas maravillosas. Si le dan sólo software propietario, no va a poder hacer nada sino que va a desperdiciar su capacidad intelectual para aprender a usar sin poder modificar el software propietario y, entonces, agendarse más a proveedores exteriores.

Quiero volver a un tema importante que planteó Jon y que tiene que ver con el costo de usar software propietario, aun pirateado, que es gigantesco porque en realidad, el costo de formación del personal o de capacitación, el mainshare, la parte de cerebro que le regalan a la gente que hace software propietario es importantísima y mucho más valiosa que los 80 dólares que le puede salir una licencia de Windows XP. Tienen toda una sociedad cautiva de un sistema extranjero y esto es muy peligroso.

Acá encontré mucha gente en las universidades que se felicita por el hecho de que gracias a la explosión nueva de demanda de la informática, hay muchos profesionales argentinos que trabajan para afuera, como se dice acá. Entonces, se van a IBM o HP porque les pagan un sueldo lindo -es la cuarta parte de lo que recibirían en un país del Norte, y por eso vienen acá- y ¿qué hacen? Dedican toda su materia gris a desarrollar productos para los otros. Y se sienten bien porque trabajan para una empresa que les da una remera -una T-shirt- que dice algo lindo, algo conocido.

Pero les voy a dar un ejemplo: en Francia también pasó algo así. Hace muchos años, una empresa llamada HP creó un lindo centro de investigación que trabajaba en redes y que era extremadamente competente en la ciudad de Grenoble. Hace dos años Hewlett Packard compró la empresa que se llama Compaq y como pasa siempre que dos empresas se compran, hay duplicados. Es decir, había un equipo que hacían redes, uno en Austin, Texas, y otro en Grenoble, Francia.

Entonces ustedes dicen que el equipo de Grenoble es el equipo de HP, y es HP que compró a Compaq y por lo tanto van a licenciar todos los ingenieros que están en Austin y van a guardar a los franceses que están en Grenoble porque estos últimos pertenecen a HP. Si piensan eso, todavía tienen muchas ilusiones con la vida.

Hace un mes, Hewlett Packard anunció el despido de 1200 profesionales, extremadamente calificados que trabajan para ellos en la sección Redes de Grenoble.

Entonces, ustedes invierten inteligencia y energía, tiempo y formación para volverse experto en tecnologías de otras empresas para desarrollar para otras empresas que de la noche a la mañana, cuando sea más barato fabricar en China, Vietnam o en Corea, se van a ir como los capitales golondrinas que ustedes conocen muy bien. Esto no es una buena idea hacerlo.

Lo que es fundamental es preservar el capital intelectual para el interior del país y para hacer eso es fundamental que la educación, que la investigación a largo plazo, que el desarrollo de software se haga dentro de un marco preciso, a largo plazo, muy preciso, no simplemente a corto plazo.

Les voy a dar un ejemplo muy preciso que les va a gustar. En Francia hay un centro de investigación que tiene 1200 investigadores, en informática, automática y matemáticas aplicada y suma alrededor de 3000 investigadores si juntamos a la gente de la Universidad, como yo, que cooperamos con ellos de manera activa. No conozco otro centro de esa capacidad; son de extrema buena calidad. Esa gente desarrolló software, en su mayoría software libre, y este centro fue creado por gente que tenía una visión de futuro importante porque la autonomía de Francia era muy grande e invirtió a largo plazo. Y ahora, ¿qué pasa? Ustedes tienen Airbus, en Francia, EADS en Francia, Arianne Espace en Francia; grandes centros de tecnología son todos franceses.

Y hablando de Arianne, en 1997 hubo el fuego de artificio más caro de toda la historia, el misil Arianne V fue disparado con cuatro satélites adentro y los ingenieros estaban tan seguros de ellos mismos que la empresa no había sacado ningún seguro. El misil no estaba asegurado, los satélites tampoco y explotó a los minutos de lanzarse, ¿por qué? Porque el software había sido mal verificado, pero no fue falta de ellos, había habido trece reuniones de ingenieros para decidir que no había que capturar una excepción, que es la excepción que hizo explotar el misil.

Puede ser que ustedes no sepan que en 1997, de golpe, los ingenieros de Arianne Espace vinieron corriendo a ver a la gente del IRI diciendo “ayúdennos, tenemos millones de líneas de código de nuestro sistema de control de proceso escrito en ADA -que es un lenguaje de origen semi europeo, financiado por Estados Unidos- y no sabemos por qué pasó, no sabemos cómo evitar que pase de vuelta, no vamos a probar otra vez para ver si explota el misil”, porque era un poco caro. Lo que pasaba era que en el IRI había pedacitos de software desarrollados por investigadores en diferentes períodos, que hacían análisis extremadamente novedosos de la calidad del software, y una empresita que está avalada en París había desarrollado -gracias a la financiación de la Defensa norteamericana- un pedazo del sistema, porque ese sistema es software libre también, la Defensa de Estados Unidos en 1990 exigió que ese software fuera software libre en esa época. Entonces, agarraron ese pedacito con otros más, pusieron todo junto y en menos de un mes tuvieron un software que fue capaz de verificar el software de Arianne y encontraron miles de errores, pero no todos porque eso es imposible, se los dice un profesor de computación: no es posible verificar enteramente un programa de software con otro programa, pero muchos errores sí se encontraron y en 1998 Arianne V salió sin ningún problema.

¿Cómo fue posible eso? Fue posible porque se tuvo la inteligencia de formar investigadores de calidad en la Nación; se tuvo la inteligencia de difundir el software como software libre lo que permitió reunir los pedazos muy rápidamente cuando hubo que hacer el análisis y se tuvo la inteligencia de no dejar escapar los cerebros hacia otro lado.

Eso es lo que tienen que hacer acá y para evitar que los cerebros se vayan a otro lado, tienen que garantizar una formación de buen nivel a los estudiantes y para ello tienen que tener acceso a la tecnología más reciente. Esto puede ser a través de software libre pero es fundamental, también, que el acceso a la información científica sea extremadamente libre. Hay que desprenderse de los editores científicos tradicionales que les hacen pagar fortunas para acceder a revistas científicas acá, cosa que veo muy bien, porque cada vez que invitamos a estudiantes argentinos a París, se encierran en la biblioteca para fotocopiar todas las revistas que les interesan y a las que no tienen acceso.

Por todas esas razones creo que no se pueden permitir hoy en día quedarse con el Windows de los pobres que les ofrecen con el plan “Mi PC”. Ellos la llaman “Start Edition”, yo la llamo el Windows de los pobres, porque sólo los pobres tienen tanto libre que no pueden ejecutar más de tres tareas al mismo tiempo en el sistema operativo. Entonces, abren el currículum, miran algo en la web, le lanzan la musiquita y después les llega un mensajito por el instant messenger: “ah, no puedo, hay que cerrar el editor de currículum para escuchar el mensajito”. ¿Cómo aceptan cosas de ese estilo? Y se los proponen como si fuera la gran revolución que les viene de gente muy generosa, cuando es un gran insulto y nada más que eso. Entonces, libérense de esas cosas y pasen a tecnología nueva. Y pasando a esa tecnología nueva, la tecnología del futuro, que viene a través del software libre, van a tener garantizado su lugar en el mundo digital en el cual estamos entrando, respetando las obligaciones de los estados.

Les agradezco mucho por su atención.

(APLAUSOS)

Publicado por gentileza de:

Diputado Marcelo Elías

Juan Francisco Ottonello

Martín Olivera

PLUG (Platenses Linux Users Group)