En el marco de las JSL, tuvimos la oportunidad de presenciar algunas experiencias brasileñas y argentinas contadas por Djalma Valois (de ITI Brasil), A Carlos Achiary (ONTI Arg.) y también Corinto Meffe (Ministerio de Planeamiento Brasil), en ese orden.
Desde Argentina
Comparto algunas frases textuales que explican la amarga sensación que nos quedó a muchos luego de las presentaciones de los tres participantes, al comprobar la falta de decisión política, pero también de información, demostrada por parte del representante argentino:
"Frente al monopolio es que aparece el concepto del software libre".
"Lo que compiten son la soluciones informáticas, el software libre es importante no por ser una ’buena idea’, sino porque sus productos son una alternativa informática válida".
"Uno compra un producto cuando el valor es mayor o igual que el precio que tiene que pagar. El valor tecnológico es el mismo en todo el software, pero el precio dispuesto a pagar es determinado por el PBI".
Indudablemente, para Carlos Achiary, el Software Libre en el Estado, es una cuestión únicamente de precio. En su discurso nada se dice de cuestiones referidas a los derechos de conocer del ciudadano, a la capacidad de cooperar entre organismos del Estado, o a la necesidad de auditabilidad y transparencia de las herramientas utilizadas.
Lo que en principio parecía una argumentación de la falta de decisión política, se mostró -según varios de los que estuvimos presentes- como una súplica para que proveedores privativos bajen los precios de las licencias.
Sin perder de vista la falta de recursos disponibles, la lectura sesgada del Estado únicamente como ’empresa en busca de achicar gastos’ dejando de lado cuestiones de fondo de mediano plazo que actúan en beneficio de un desarrollo en el sentido más amplio -humano y productivo-, terminan perjudicando cualquier acción que sobre el tema intentan concretar otros sectores que dentro del Estado están ya llevando adelante acciones.
El contraste
La diferencia más importante entre ambos países (más allá de los logros
de cada uno que pueden ser discutibles, y de los estilos de comunicarlos), se visualizan en el compromiso político y en las ideas que lo sustentan. Sabemos que estamos en países diferentes con contextos políticos distintos; pero también sabemos que tenemos muchas cosas en común, y es posible potenciar la idea de un proyecto latinoamericano real de incorporación de software libre en los Estados. Comparto algunos pasajes del discurso de Corinto Meffe:
"Los resultados son parte de una articulación entre una acción de gobierno utópica y una acción de gobierno concreta."
"Debemos pensar una acción latinoamericana para desarrollo de Software Local, lo mismo con el hardware, los satélites... Siempre que se habla de Mercosur, se habla de productos y mercado. Tenemos que generar nuevos acuerdos que permitan tomar al Software Libre de otra forma también."
"Trabajamos en red, diferente a lo común en el estado que es la forma lineal. Nada más simple que el funcionamiento en red, es como la comunidad funciona: ¿por que nosotros no podemos trabajar asi?"
"Hoy la batalla [en Brasil] es jurídica. La percepción, la diseminación, la madurez y la consolidación del Software Libre en Brasil ya está en marcha. El objetivo: un ambiente 100% libre."
"Lo que queremos crear desde el Estado es un Software Público: no para el Estado, sino para aquellos que defiende el estado o sea: para todos."
Finalizando
Nunca fueron buenas las comparaciones desconociendo las problemáticas de cada contexto, pero creo que Argentina y Brasil comparten situaciones comunes como países con recursos pero en situación de periferia. Lo que queda en evidencia, es la manera de posicionarse frente a un nuevo paradigma que puede hasta cambiar, a largo plazo, el lugar que se ocupe en una división internacional informacional del trabajo. Desde Argentina -por lo menos en lo que respecta a esas presentaciones-, quedó claro que estamos perdiendo de vista la dimensión política del Software Libre y que sin esa conciencia, será muy difícil llegar a tomar decisiones comprometidas que puedan celebrar a los objetivos de un desarrollo humano y productivo de una sociedad.
Y como dijeron en esa misma charla los hermanos brasileños: "El software libre PUEDE ser un producto; pero es MAS que eso." El Estado, no debiera únicamente tomar decisiones según los costos de las buenas soluciones técnicas disponibles. No perdamos de vista nunca que el Estado, no es un "usuario" de tecnología más; y colaboremos apoyando a los sectores y emprendimientos que sí trabajan con esta conciencia más allá del respaldo oficial.
Verónica Xhardez.
